domingo 21 de abril de 2024 14:05:05

EL GOBIERNO DARÁ A CONOCER EL ÍNDICE DE LA POBREZA EN LA ARGENTINA

Empieza el principal desafío del Gobierno para evitar que siga creciendo el deterioro social y la pobreza abandone su tendencia alcista

Este miércoles el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) publicará el último dato que marca la herencia y los desafíos que recibió el Gobierno de Javier Milei el 10 de diciembre: la pobreza. Con una economía recesiva, producto de la devaluación y la alta inflación, con los resultados de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) deberá orquestarse la reconstrucción de una población profundamente dañada por la crisis.

En medio de las estrategias macroeconómicas del Gobierno de la Nación, gran parte del país se encuentra bajo la línea de la pobreza producto de la caída del poder adquisitivo del salario en los años previos.  Mientras la macroeconomía acusa este crecimiento, el famoso “derrame” de las teorías liberales es el principal objeto de atención para evitar un daño social aún mayor.

La última presentación de datos de pobreza que surgieron de la EPH señaló que en el primer semestre de 2023 fue de 40,1%, con un 9,3% de indigentes sobre el total de la población. El número brindado por el Indec es dramático, pero aún más si se lo contrasta con los informes de la Universidad Católica Argentina que señaló que alcanzaría al 50% el año pasado y que, en febrero, ya alcanzaría 60%.

La frágil situación social que representa tal porcentaje de pobres fue parte de las herramientas del Gobierno actual para llegar al poder, entendiendo que este era uno de los principales problemas a resolver y hasta llegando a sostener que, de ganar Sergio Massa, alcanzaría cifras de al menos 80%.

Por esto, la ilusión de una recomposición en esta línea aportó un caudal de votos de las clases populares que terminó consolidando su candidatura frente al discurso del “proyecto nacional y popular”. En esa línea, el Gobierno de la Nación mantiene la idea de “billetera abierta” en políticas sociales, con un fuerte ajuste en distintas áreas, aunque pasando los planes sociales por un tamiz que busca “depurar” quienes son beneficiarios de la asistencia.

A pesar de ello, enfrenta una pobreza indudablemente creciente, con una fuerte herencia, pero también con remedios propios a la economía insana que tuvieron impacto en los sectores más postergados, más allá del tan mencionado superávit y el “déficit cero”. Ahora el Gobierno tendrá el desafío de orquestar los pasos a seguir para que el esquivo “derrame” suceda y lograr que los números de pobreza que se anunciarán hayan caído para el próximo informe.