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EN EL ACTO DEL PERONISMO EN LA MATANZA ESTUVIERON SCIOLI, URRIBARRI Y ROSSI

Los tres, y el presidente del PJ provincial, hicieron hincapié en la necesidad de mantenerse unidos. “La Unidad es nuestra fuerza; y la lealtad es nuestra fe, nuestra coherencia, nuestra perseverancia y nuestra tenacidad” fueron algunas de las primeras palabras de Scioli. El bonaerense, además, reiteró que “el único heredero y elegido de la Presidenta es el pueblo argentino”

44224_2Sin renegar en ningún momento la conducción de Cristina Kirchner (de hecho en cada discurso se la mencionó como la conductora del proyecto más allá del vencimiento de mandato), el peronismo bonaerense está decido a recuperar terreno y a dejar de ser un mero actor de reparto en el vasto elenco que compone el Frente para la Victoria. Parte de esa estrategia la desnudó el propio Espinoza al decir en su discurso que “hoy se pone en marcha la recta final hacia el triunfo en la elección del año que viene, con este peronismo de la provincia movilizado, unido y en la calle”.

A su lado estaban Daniel Scioli, Sergio Urribarri y Agustín Rossi. Faltaba Florencio Randazzo, por estas horas el único que castiga con dureza al gobernador bonaerense, dominador entre los postulantes oficialistas en las encuestas. Tampoco estaban Jorge Taiana y Julián Domínguez, otros dos con deseos de competir por el sillón de Rivadavia. Aunque en el caso de Domínguez ya habría recibido la sugerencia presidencial de bajar su discurso al ámbito provincial.

Lo de Randazzo no sorprende. El ministro del Interior y Transporte tuvo inasistencia perfecta a las convocatorias del Consejo Provincial del PJ de este año, y sólo participó del acto del Día de la Lealtad. Pero tampoco debiera extrañar que ello suceda. Para mantener alguna chance de competir finalmente en las PASO, Randazzo debe mostrar signos diferenciales y buscar el apoyo de otros sectores K que recelan del peronismo e ideológicamente están lejos de Scioli.

Los muchachos de La Cámpora, por su parte, beben cada mañana un sorbo de jugo de naranja como para ir acostumbrándose a que sobre ese color quizá deban trabajar el próximo año, y si bien han ido a algunos actos del PJ su presencia allí es a cuentagotas y menor a los acompañamientos que suelen hacer últimamente al gobernador bonaerense. También aparece como algo lógico en el entramado político del oficialismo que no presten su presencia completa a los llamados partidarios. 

La Cámpora, y algunos movimientos y figuras independientes adherentes al kirchnerismo, deben ser el contrapeso a un partido Justicialista que hace todos los esfuerzos y casi todos los deberes para salir del rol secundario en el cual lo hundió el kirchnerismo hasta ahora. El kircherismo necesita de ese contrapeso (que seguramente mantendrá hasta el momento de decidir las listas), como necesita mantener por un tiempo más la expectativa de varios aspirantes a la sucesión. Igualmente, Espinoza anhela la foto con todos el 29 de noviembre. 

Ayer, sobre el escenario ubicado a la vera del río donde los militantes del peronismo se enfrentaron con el ejército en noviembre de 1972 en momentos de la vuelta del General Perón, Daniel Scioli, Sergio Urribarri y Agustín Rossi se dejaron retratar ante cientos de cámaras. “Si esta es la fórmula tengo la foto que podrían poner en los afiches”, se vanaglorió un reportero mientras revisaba la instantánea donde se los veía sonrientes a los gobernadores de Buenos Aires y de Entre Ríos. Quizá el muchacho tenga suerte. Si es por la opinión de la mayoría de los que poblaban ese palco esa “sería una gran fórmula”. 

Scioli, Urribarri y Rossi se saludaron afectuosamente al encontrarse en el bip antes de subir al escenario. Cada uno defendió su postulación cuando le tocó hablar, sin críticas ni chicanas hacia los oponentes internos, y con tenues elogios mutuos que tuvieron el buen gusto y tino de no ser empalagosos y forzados. A eso el mandatario bonaerense llamó “madurez política”, y el ministro de Defensa “competencia fraternal”.

Los tres, y el presidente del PJ provincial, hicieron hincapié en la necesidad de mantenerse unidos. “La Unidad es nuestra fuerza; y la lealtad es nuestra fe, nuestra coherencia, nuestra perseverancia y nuestra tenacidad” fueron algunas de las primeras palabras de Scioli. El bonaerense, además, reiteró que “el único heredero y elegido de la Presidenta es el pueblo argentino”. El propio Scioli se encargó de esta manera de bajar el tono a las informaciones que dan como un hecho que terminará siendo él quien se quede con la venia de Cristina. 

La fraternidad dispensada entre los competidores internos lejos estuvo de alcanzar a la oposición. En el marco de discursos con fuerte contenido peronista, ninguno se olvidó de lanzar dardos a los competidores extrapartidarios. Rossi, el primero en dirigir la palabra, se refirió a Sergio Massa aunque sin nombrarlo, y criticó a quienes anteponen sus intereses individuales por sobre los del partido. 

Más crudo fue el entrerriano Urribarri, quien al Frente Renovador lo menciona como “el frente derogador” y trató a Massa del “joven de dentadura nueva, dientes blancos y sonrisa de cartón que dijo que Bulgheroni era su hombre para explotar los hidrocarburos en la Argentina”. Y mencionó el posible acuerdo de Macri con Shell. Síntesis de lo que vendrá durante la campaña, y por dónde irán los discursos del FpV.

En apenas dos semanas las pruebas de esa fraternal competencia de la que habla Rossi se pondrá a prueba nuevamente en la capital de la provincia de Buenos Aires. El equipo de Espinoza ya trabaja para tener el retrato completo de toda la familia, de mucha utilidad para las aspiraciones del PJ bonaerense. 

¿Estará Randazzo? Pese a las reiteradas ausencias, en el PJ le mantienen la puerta abierta. Uno de los más interesados en retenerlo dentro del partido es Scioli, y quizá no tanto porque insiste en presentarse para la presidencial, sino porque el Gobernador y buena parte de su equipo esperan que la Presidenta lo haga jugar en Provincia, y si no es ella que sea el peronismo quien le marque los límites.

Quien seguramente faltará a la sesión será Martín Insaurralde; aunque nadie se jugará su sueldo en esa ausencia, porque en la política vernácula todo es posible. La novela del lomense suma capítulos reiterados. Esta semana volvió a circular la versión de una nueva reunión con Massa y eso llevó al massismo a considerar que el hombre ya está adentro. Curiosamente, en el FpV, y sobre todo en el sciolismo, en los últimos días se mostraron más seguros de que “no se pasará”. Insaurralde se metió en un laberinto del que es cada vez más difícil salir y en ese caso el peronismo siempre ofrece una puerta de emergencia.

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