lunes 29 de noviembre de 2021 🕒 03:01:46

MALVINAS ARGENTINAS: Continúan los cruces verbales con el Reino Unido

La escalada de duros cruces verbales con el Reino Unido por Malvinas no se detuvo el fin de semana. Ayer, el ministro del Interior, Florencio Randazzo, salió a responder fuertemente los dichos del canciller británico, William Hague, de que la Argentina buscaba intimidar a los isleños con su reclamo de soberanía.

“Es otra mentira más de Gran Bretaña” , disparó Randazzo.

El ministro habló desde Mar del Plata y afirmó que eran “lamentables” esas expresiones: “ Nosotros no intimidamos a nadie.

Reclamamos por la vía pacífica un derecho irrenunciable, que tiene que ver con la soberanía de nuestras islas Malvinas”, añadió.

El canciller británico se había expresado en un artículo de opinión que firmó ayer en el diario The Times, en el que sostuvo que “si (el gobierno argentino) quiere realmente que se progrese, debe detener sus intentos de intimidación de la población civil” de las Islas.

La pirotecnia verbal de Hague estuvo a tono con otras curiosas opiniones, como las del primer ministro británico, David Cameron, quien invirtiendo los papeles atribuyó a la Argentina la intención de desarrollar una política “colonialista” hacia los kelpers.

Hague consideró que los habitantes de Malvinas tienen “derecho a determinar su propio futuro y desarrollar su propia comunidad y economía”, y reclamó “el derecho inalienable de unos habitantes de las islas a seguir siendo británicos, en nombre de la autodeterminación”.

También lamentó lo que considera “la óptica menos constructiva de los argentinos” en los últimos tiempos y citó en particular las recientes medidas del gobierno kirchnerista para “restringir la navegación de los barcos pesqueros de las Malvinas” en el Estrecho de Magallanes o sus posibilidades de hacer escala en los puertos latinoamericanos.

En este sentido buscó poner una cuña en la relación con los países vecinos que, como Brasil, Chile y Uruguay, accedieron a bloquear sus puertos a buques con bandera ilegal de Malvinas: “No siento que haya ningún apetito en la región para unirse a la Argentina en sus intentos de poner en peligro la economía de las islas o para atacar los medios de vida de los isleños y me congratulo por ello”, señaló Hague.

Por su parte, el canciller Héctor Timerman continuó con su gira centroamericana y celebró desde Nicaragua la declaración de los Estados Unidos que exhortó el viernes a iniciar conversaciones con Gran Bretaña.

“La administración de (Barack) Obama ha instado a Gran Bretaña y a la Argentina al diálogo para una resolución pacífica y ha dicho que no reconoce la soberanía británica sobre las islas Malvinas ”, sostuvo Timerman en una conferencia de prensa conjunta con el presidente nicaragüense, Daniel Ortega.

Timerman afirmó que la decisión norteamericana “va a ser recibida con gran beneplácito por todo el pueblo latinoamericano porque es un reconocimiento a una lucha que no sólo es de la Argentina, sino de todos los pueblos libres de América latina”.

También Randazzo celebró la postura de EE.UU. de respaldo al diálogo directo entre la Argentina y el Reino Unido y explicó que “tiene que ver con resoluciones de la ONU que desde 1965 instan a Gran Bretaña a sentarse a dialogar con Argentina el tema de las Malvinas. Sin embargo hemos asistido sistemáticamente a la evasión de este diálogo”, señaló.

Pese a su licencia, la presidenta Cristina Kirchner siguió de cerca la polémica con el Reino Unido y dio órdenes a sus ministros, ayer desde Chapadmalal, adonde llegó el viernes sorpresivamente para descansar el fin de semana. En rigor intervino desde el principio, cuando desde su convalecencia en Olivos, pocos después de que le dieran el alta de la internación, le ordenó a Timerman que hablara con sus pares de Brasil Chile y Uruguay ante declaraciones británicas que pusieron en duda el cumplimiento del acuerdo para no dejar entrar a puertos a buques con bandera de Malvinas.

Los cruces se incrementaron esta semana cuando el premier Cameron calificó a la Argentina de “colonialista”, lo que motivó una dura respuesta argentina.

 

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