jueves 25 de abril de 2024 05:36:51

HUMOR POLÌTICO: “PENAL BIEN PATEADO ES GOL”

Por suerte apareció Aníbal con su reguero de sangre y dió por terminado el show que estaba ofreciendo Juntos por el Cambio

Por Alejandro Borensztein. Antes que nada, felicitamos al cuarto gobierno kirchnerista. No cualquiera clava un 7,7% de inflaciò mensual tan solo 13 meses después de que el “presidente” declarara textualmente: “El viernes arranca la guerra contra la inflación” (15 de marzo de 2022). Menos mal que Alberto se avivó y decidió lanzar el ataque a tiempo si no esto ya sería un desastre.

A la hora de los reconocimientos no hay que ser mezquino. Un buen apocalipsis no lo organiza una sola persona. También hay que resaltar el esfuerzo coordinado de los otros cuatro jinetes: Cristina, Massa, Máximo y Kicillof. Juntos, los cinco popes del Frente de Todos, han logrado este 7,7 tan redondito, tan perfecto. Hasta para clavar la cifra tienen talento. Un 7,3 o un 7,8 hubiera sido igualmente alto pero no tendría la misma gracia. En cambio 7,7 da lindo, da poético, casi bíblico y tiene ese punch que es ideal para resaltar titulares y zócalos en todos los medios del planeta.

Congratulaciones para los cinco latinos de esta economía popular de matriz diversificada con valor agregado, distribución, soberanía y sarasasasa. Genios del mundo.

Cumplido con el merecido reconocimiento, vamos a lo importante.

Venía raro Aníbal Fernández. Sus declaraciones de los últimos meses habían desconcertado a propios y ajenos. Se mostraba razonable y decía cosas tales como que él era ministro de un gobierno y, por ende, debía ser leal y apoyar la reelección de su presidente. Al mismo tiempo cuestionaba a ministros como Wado De Pedro que, siendo integrante del gabinete, anda desautorizando y descalificando a Alberto pero sin abandonar el cargo ni el sueldo ni el chofer ni nada. Aníbal también acusó a La Cámpora de tirar piedras al gobierno propio, se preguntó de qué trabajaba Máximo y salió a defender al gobierno del que forma parte, como corresponde a un funcionario serio. Su línea era clara: o apoyás o te vas.

En otras palabras, Aníbal Fernández se había transformado en el político más profesional que le quedaba al gobierno. ¿Milagro? ¿Intervino el Mesías? ¿Era el verdadero Aníbal o se trataba de alguien que se hacía pasar por Aníbal por alguna conveniencia? Sin embargo, esta semana se despejaron todas las dudas. De golpe, de la nada, sorprendiendo a todos, salió a decir que si si gana la oposiciòn se viene un reguero de sangre con muertos en las calles generando un estupor que no se veía desde la masacre de Ezeiza en 1973. Así fue como un día volvió el Aníbal que todos queremos, casi maridando a la perfección con el 7,7%. Todo ha vuelto a la normalidad. Welcome back champ.

La premonición sanguinaria de Aníbal cayó en el momento justo, exactamente cuando Juntos por el Cambio vivía la mayor convulsión interna que se recuerda y sus principales dirigentes hacían lo que mejor saben hacer: levantar a Cristina. Parecía que entre el Gato, Larreta y Bullrich se estaban poniendo de acuerdo para que otra vez gane Ella o eventualmente Milei, pero apareció Aníbal con la sangre y los cadáveres, cambió el eje del debate y salvó al Pro y a sus socios del quilombo en el que estaban metidos.

¿De qué se trataba el problema? Muy simple. Macri, con el apoyo de Bullrich y Vidal, está haciendo todo lo posible para que su primo Jorge sea el próximo Jefe Bonaerense de la Ciudad de Buenos Aires. Por su parte, Larreta tiene evidentes compromisos previos con Lousteau y algún negocito con Nosiglia S.A. (negocios políticos obviamente, nadie pensaría otra cosa).

Tanto el Gato como Larreta reclaman que se cumpla con la ley pero en realidad solo la están acomodando a sus necesidades: la de ayudar a Jorge Macri en un caso, o la de cumplir con Lousteau en el otro.

¿Por qué Macri se baja del pedestal en el que estaba hace dos semanas cuando renunció a toda candidatura y se mete en el barro para ayudar a su primo? Para entender mejor el fondo del problema vayamos al fútbol, fuente inagotable de toda sabiduría. Recordemos.

En la penúltima fecha del campeonato de 1962, Boca y River se enfrentaban en la Bombonera. Ambos llegaban punteros y el que ganaba se aseguraba el título. Se puso en ventaja Boca con gol de Paulo Valentim de penal y, a cinco minutos del final, le dieron un penal a River. En esa época, la pelota pesaba como un yunke de hierro y era casi un milagro que el arquero pudiera atajarlo. En el arco xeneize, con la 12 a sus espaldas, estaba Antonio Roma que atajaría en Boca hasta 1972 (homenaje al mayor ídolo de mi vida). Delem tomó carrera y le dió con un fierro mientras “Tarzán” (así se lo apodaba al Tano Roma) se adelantaba como nunca antes ni después lo haría ningún arquero en toda la historia del fútbol mundial. Dió tres largos pasos hacia adelante y le tapó el penal ante la locura de la Bombonera. Mientras el público invadía la cancha y medio país abrazaba a Roma, los jugadores de River se le fueron encima al árbitro para reclamar por el adelantamiento del arquero. En ese contexto, anular la jugada y repetir la ejecución, hubiera generado un reguero de sangre y muertos en las calles, diría Aníbal. Fue entonces que el árbitro Nay Foino se sacó de encima a los jugadores de River acuñando una de las frases más célebres de la historia del fútbol: “Penal bien pateado es gol”.

¿Cómo se traduce esta frase en términos políticos? Simple: candidato ganador, gana de cualquier forma. O sea, si tenés un buen candidato vas a ganar, sin importar qué sistema de boleta utilices. Y el problema es que Jorge Macri no parecería ser un candidato ganador. Por eso necesita que el árbitro o el VAR le den una manito para arrimar el bochín.

Justamente eso pretendía el Gato, sobre todo porque está en juego el poder del PRO en la ciudad y ganarle a Lousteau no va a ser fácil. Recordemos que en 2015 Larreta le ganó en el ballotage por un pelito (con perdón de la metáfora): 51,6% a 48,4%. Ahora van a tener que ganarle pero con el primo jugando de 9. Penal bien pateado es gol y candidato ganador, gana con cualquier boleta. No sería el caso.

Acá hay que aclarar que la postura de Larreta, aunque interesada por sus acuerdos con Lousteau, es la correcta. La ley marca que en la Ciudad de Buenos Aires se vota con boleta única y la tradición indica que se vota de manera separada a la elección nacional. Es lo lógico. De ese modo cada ciudadano puede elegir libremente lo que más le guste. Por ejemplo, votar a Miriam Bregman del Frente de Izquierda para presidenta y a Jorge Macri del PRO como Jefe de Gobierno (esquizofrénicos ideológicos hay en todas partes) o votar a Bullrich del PRO para presidenta y a López Murphy de los Republicanos para Jefe de Gobierno, lo cual ya no suena tan loco. O combinar a Larreta del PRO como presidente con Lousteau de la UCR en la Ciudad, que no solo no es tan loco sino que probablemente es lo que buscan ambos.

Con el formato de lista sábana que pretendía Mauricio Macri también se podía hacer todo tipo de combinaciones pero había que entrar al cuarto oscuro con tijera, voligoma, cinta scotch, y una maestra jardinera para que te ayude.

Lección del día: el verdadero demócrata respeta la ley sobre todo cuando no le conviene, porque respetarla cuando conviene es facilísimo.

Pasada al olvido la minicrisis de Juntos por el Cambio gracias a la genialidad de Aníbal, nos encaminamos hacia una nueva peripecia de la política nacional. ¿Con qué nos vamos a divertir esta semana? Todo indicaría que es el turno de Cristina. Viene calladita, lo cual le habrá permitido remontar algún puntito. En la Argentina, político que calla, político que suma. Pero ya la va a arruinar. Hay que darle unos días nomás.

Apuesto a que esa cabecita loca debe estar repensando su decisión de no presentarse y dejar la idea de la proscripción para otro momento. Con la cantidad de juicios que tiene no le va a faltar oportunidad. Mañana es lunes y el cuerpo lo sabe.Clarìn. Fte. Identidad Correntina