domingo 11 de abril de 2021 🕒 07:04:45
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EN SAN NICOLAS ESPINOZA HABLO DE ENARBOLAR UNA SOLA BANDERA DESDE EL PARTIDO

“No me equivoco cuando digo una sola bandera porque no hay peronismo sin Argentina y no hay una Argentina sin peronismo”

44002_2En San Nicolás, el PJ bonaerense tuvo su prometido encuentro en la Segunda sección electoral. A la foto le faltaron actores importantes, y careció de la calidad que tuvo la del cónclave anterior en Tandil y del brillo con que el partido recordó el Día de la Lealtad el pasado 17 de octubre, donde concurrió hasta Florencio Randazzo, esquivo a las reuniones del Consejo.

De los precandidatos presidenciales sólo estuvo Daniel Scioli, de asistencia perfecta a las invitaciones realizadas por Fernando Espinoza. Precisamente, el titular del PJ bonaerense habló de enarbolar una sola bandera desde el partido, con una frase que dice todo en cuanto al pensamiento coincidente entre quienes aún le dan al sello un valor demasiado alto.

“No me equivoco cuando digo una sola bandera porque no hay peronismo sin Argentina y no hay una Argentina sin peronismo”, trinó Espinoza en tierras nicoleñas. Miraba un poco de reojo al resbaladizo intendente local, Ismael Passaglia, quien pese a los coqueteos con el massismo todavía reporta a la tropa oficialista. De hecho, recibió un mimo de Scioli, quien aprovechó el viaje para firmar un convenio con el jefe comunal para el desarrollo del puerto.

Volviendo al PJ, en las comisiones de trabajo hubo insinuaciones; pero en las charlas de café previas, en las cenas del día anterior, y en las ocasionales conversaciones en el Club Atlético y Social Buenos Aires, los dirigentes coincidieron en que el Frente para la Victoria debe cerrar rápido la candidatura presidencial. La mayoría de los presentes da por sentado que el elegido terminará siendo Daniel Scioli, y quizá por eso otros precandidatos dejaron de ser entusiastas concurrentes a las reuniones partidarias.

El intendente de La Matanza juega en tándem con el Gobernador, y cuando propone cerrar filas lo antes posible lo hace en favor de Scioli. En rigor, gran parte de la cúpula del peronismo bonaerense preferiría dar esa etapa por superada, y apuntar los cañones al trabajo proselitista que le permita al Frente para la Victoria alcanzar el 40 por ciento de los votos en la primera vuelta para evitar el riesgo de un balotaje con Sergio Massa o Mauricio Macri.

Claro que, antes de poner el hombro por la candidatura de alguien en el nivel superior, los muchachos piden certezas y seguridades que hasta ahora nadie brinda. Ni Scioli ni ninguno de los demás candidatos tienen las respuestas a cómo será el proceso electoral, quién armará las listas legislativas, qué incidencia tendrá el PJ (ergo los intendentes) en ese armado, y con qué libertad de acción contarán en los distritos, es decir si habrá más de una lista o no en las PASO.

Saben en el PJ que su apoyo al gobernador bonaerense puede carecer de una contraprestación a la hora de esas definiciones. En el propio sciolismo reconocen abiertamente que la única candidatura que defenderán es la de su jefe. Scioli pretenderá de entrada tener cierto manejo de la lapicera, pero si le dan una sin tinta tampoco pateará el pupitre mientras a él lo dejen como abanderado. Para los peronistas ortodoxos más desconfiados es un problema, aunque enseguida el pragmatismo del Movimiento los encarrila: “Es el que mejor mide”, concluyen, y vuelven a ponerlo como la primera y casi única opción.

En San Nicolás, Scioli convocó “a fortalecer el espíritu de unidad para tener cada día una Argentina más inclusiva, más pujante”; y agregó que “la unidad es nuestra fuerza y la lealtad nuestra fe”. Se aferra a los axiomas del partido, y a la vez se muestra alineado con la casa Rosada. Una muestra de ello la dio en la semana cuando esquivó la firma de un compromiso para hacer un debate con los demás candidatos convocado por el Grupo Clarín.

Antes de viajar a San Nicolás, el Gobernador estuvo en Tigre. Allí recorrió el predio donde se desarrolla la planificación urbana del PROCREAR junto al jefe de Gabinete de la Nación, Jorge Capitanich, y el director Ejecutivo de Anses, Diego Bossio. Una foto con dos representantes del kirchnerismo puro que Scioli quiere tener de aliados. Como sucede con el rionegrino Miguel Pichetto, quien ya manifestó que el bonaerense es su principal candidato para 2015, y Scioli recompensa visitándolo en su provincia. 

Florencio Randazzo volvió a faltar a la cita del PJ. Claramente, el ministro del Interior y Transportes busca quedarse con la simpatía del kirchnerismo no identificado con el peronismo orgánico y que recela de Scioli y su pertenencia K. Además, el funcionario nacional endureció el discurso contra el mandamás bonaerense e intenta acercarse cada vez más a La Cámpora. Aún así, es recurrente la versión de que la síntesis de las candidaturas del FpV debiera ser con Randazzo en la cabeza de la boleta de la provincia de Buenos Aires. 

Espinoza sueña con ser gobernador pero las encuestas están lejos de posicionarlo como un candidato natural. Para el titular del Partido Justicialista bonaerense también sería buen premio la vicegobernación. Si el Frente para la Victoria apuesta todo a ganador “la fórmula de la provincia sería Randazzo-Espinoza”, se aventura en corrillos legislativos y ejecutivos tanto en la Provincia como en la Capital Federal.

Seguramente Espinoza quedó algo disconforme con la convocatoria al VI Encuentro de Reflexión y Debate del PJ, sobre todo si se la compara con la de Tandil. Al menos, la llegada de Scioli sobre la hora le subió el precio a un acto que hasta allí venía devaluado. De todos modos, es innegable que desde la llegada del matancero a la presidencia, el PJ provincial recobró la iniciativa. 

Del otro lado de la vereda, en el Frente Renovador, Sergio Massa debió utilizar varias horas para abortar batallas internas, algunas en ciernes, otras de larga data. Una buena cantidad de esas peleas tienen como origen el pedigrí de quienes las protagonizan. Suele romperse con asiduidad la armonía entre peronistas y radicales cuando está el distrito de por medio.

Jamás ocultada, la pelea entre Gustavo Posse y la familia Galmarini sumó nuevos capítulos. Como ya se ha publicado varias veces, el intendente de San Isidro, de origen radical, se siente incómodo en el espacio y amaga con irse al Pro. Un sector del massismo proveniente del peronismo celebraría la salida. No todos en el Frente Renovador abonan la teoría de “sumar a todos los que quieran”, fundamentalmente aquellos con aspiraciones a un lugar en las listas.

“Sergio se va a recostar en el peronismo y si llega a ser presidente va a ser el jefe del peronismo”, decía un ex legislador provincial que arma para el espacio ante un grupo de periodistas en una charla distendida. Al hombre no le falta optimismo, pero tampoco deja de mostrar cierta preocupación “porque el único que está en campaña es Scioli”, y ve que Massa “debería comenzar a salir más fuerte”.

“No son peronistas”

Mientras en cada frente electoral se debaten estrategias, analizan encuestas, y se libran combates internos, esos mismos espacios discuten en la Legislatura provincial leyes trascendentes, una de las cuales le traería más de un dolor de cabeza al Senado.

La entrante será una semana clave para el tratamiento de Presupuesto y la Ley Impositiva, con la visita a la comisión conjunta de Presupuesto e Impuestos de la Directora General de Cultura y Educación, del ministro de Infraestructura y del titular de la cartera de Seguridad, que irá acompañado por el Jefe de gabinete. 

Será el cierre de la ronda de ministros. Después vendrán los debates entre los bloques, algunos retoques, y la aprobación. Como ya se dijo, el Frente Renovador, el radicalismo y el FAP harán objeciones, pero el final de la película será como el de las pochocleras de Holywood.

Los legisladores querrán cerrar el año tras levantar la mano para darle a Scioli la última previsión de gastos de su gestión. Sin embargo, el cambio del Estatuto del Empelado Municipal tendrá sin dudas más capítulos en la presente temporada, a pesar de la intención de senadores del Frente para la Victoria y del Frente Renovador de patear el tema para el año que viene.

Gabriel Mariotto se juntó con el autor del proyecto, el sindicalista y diputado Hernán Doval, y con Rubén “Cholo” García, Secretario General del FESIMUBO, el sindicato más combativo en la búsqueda de lograr las paritarias para los empleados municipales. El vicegobernador les dio las propuestas de modificación al texto votado en Diputados, realizadas por los intendentes y alcanzadas al Senado por el presidente de la FAM provincial, Alberto Descalzo.

Para los gremialistas, “las modificaciones son una provocación”, porque vuelven a poner en vigencia el 1 % de antigüedad y quitan del proyecto muchos de los derechos de los trabajadores que se incorporaron. Los municipales están en ebullición y volverían a las medidas de fuerza con movilizaciones al Senado.

“Se dicen peronistas y kirchneristas, pero todos los derechos que se ganaron para todos los trabajadores en el país, ellos se los niegan a los municipales. Se cagan en las conquistas ganadas y tratan a los municipales como trabajadores de segunda”, se le escuchó decir a un gremialista ante un representante legislativo.

Aunque habló de kirchneristas, el hombre metió a “todos los que se dicen peronistas” en la misma bolsa. No se olvidó que el Frente Renovador se opone a la iniciativa desde Diputados. Las protestas volverán a hacerse sentir con la consiga “si no quieren esta ley no son peronistas”.

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