domingo 16 de mayo de 2021 ūüēí 19:42:20
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Asaltaron y golpearon brutalmente a un matrimonio de jubilados en Villa Bosch

Los cuatro delincuentes (otro qued√≥ de ‚Äúcampana‚ÄĚ afuera) usaban guantes, llevaban cuchillos y les pegaron trompadas en la cabeza sin compasi√≥n. Fue tal la paliza recibida que Milagros simul√≥ haberse desvanecido para evitar m√°s torturas.

jubiladosgolpeadosEn 1951, Milagros (86) y Benigno (94) llegaron al pa√≠s desde Le√≥n, al noroeste de Espa√Īa, con un par de valijas llenas de sue√Īos y su beba de un a√Īo. Se radicaron en el norte del Gran Buenos Aires. Los dos trabajaron y tuvieron un hijo m√°s. Pero la inseguridad los golpe√≥ una y otra vez. Hace 20 a√Īos, les dieron una paliza cuando entraron a robarles a su casa del partido de San Mart√≠n. Luego sufrieron un par de asaltos, tambi√©n violentos, en la calle. Y ayer revivieron la pesadilla. Estaban durmiendo en su coqueto chal√© de Villa Bosch (Tres de Febrero) cuando los despertaron cuatro ladrones. Les dieron una brutal golpiza. Por eso, su familia decidi√≥ que se muden. No quieren que vivan m√°s ah√≠ y ya se fueron con su hija, al menos temporalmente.

Ocurri√≥ apenas a 14 cuadras de donde mataron el lunes a la noche a Mat√≠as Gandolfo (19), cuando sal√≠a de un gimnasio y lo atacaron para llevarse su celular. Los familiares y vecinos marcharon anoche (ver¬†‚ÄúMarcha…) para pedir justicia y m√°s seguridad.

El drama para el matrimonio de ancianos comenzó a las tres de la madrugada en Betharram al 700. Los asaltantes entraron luego de forzar una reja con un crique. Fueron hasta la habitación donde ambos dormían, los apuntaron con linternas y los golpearon.

‚ÄúDame la plata‚ÄĚ, fue una frase que repiquete√≥ en sus cabezas durante los casi 60 minutos que dur√≥ el espanto.

Los cuatro delincuentes (otro qued√≥ de ‚Äúcampana‚ÄĚ afuera) usaban guantes, llevaban cuchillos y les pegaron trompadas en la cabeza sin compasi√≥n. Fue tal la paliza recibida que Milagros simul√≥ haberse desvanecido para evitar m√°s torturas. ‚Äú¬†Me dej√≥ porque me hice la desmayada, si no me mataba, si no me segu√≠a golpeando¬†‚ÄĚ, le cont√≥ la anciana a¬†Clar√≠n.

Seg√ļn el matrimonio, los ladrones ten√≠an entre 18 y 25 a√Īos. Se llevaron de todo: los electrodom√©sticos de cocina (pava el√©ctrica, microondas, horno el√©ctrico, tostadora, licuadora), los cubiertos y¬†hasta el equipo completo de mate. Tambi√©n una TV de 42 pulgadas. ‚Äú¬†Eran unas ratas¬†‚ÄĚ, describi√≥ a¬†Clar√≠n¬†Catalina, nuera de las v√≠ctimas. Anoche segu√≠an pr√≥fugos.

“Me tiró un montón de cosas arriba del cuerpo, era un salvaje, me apretaba con el guante y no me dejaba respirar.

‚ÄėTe voy a cortar los dedos de la mano, te voy a cortar el cuello‚Äô, me dec√≠a. En un momento le grit√© ‚Äėmatame‚Äô… qu√© iba a hacer‚ÄĚ, se resign√≥ la anciana en di√°logo con¬†Cr√≥nica TV. ‚ÄúCreo que no tienen a nadie, no tienen madre, no tienen abuelo, porque el que me agarr√≥ a m√≠ era un sanguinario‚ÄĚ, agreg√≥.

Su marido, Benigno, fue atado con dos pares de medias pero tambi√©n le pegaron. ‚Äú¬†No sab√≠a ni d√≥nde estaba, hasta perd√≠ el conocimiento un poco¬†‚ÄĚ, coment√≥. Y enfatiz√≥ que en Espa√Īa, antes de llegar a la Argentina, pas√≥ por momentos dif√≠ciles. ‚ÄúPor suerte, o por desgracia,pas√© la guerra en Espa√Īa, estuve preso, cuatro a√Īos desterrado en Africa, cansado del r√©gimen franquista. Ac√° me cobij√© y estoy muy contento de estar en la Argentina‚ÄĚ, declar√≥.

Benigno trabaj√≥ como capataz en una tintorer√≠a de una empresa de frazadas hasta que cerr√≥. Y Milagros tuvo un empleo hasta que naci√≥ su var√≥n, ya que all√≠ se dedic√≥ a criar a los dos hijos: hoy son adultos (una mujer de 64 a√Īos y un hombre de 58).

En 1993, viviendo en San Martín, también les habían dado una paliza cuando ladrones entraron a su casa. Luego sufrieron al menos otros dos robos, en la calle, para sacarles la jubilación. Sin embargo, se sobrepusieron. Con este nuevo asalto, su familia decidió que ya no vivan más en el chalé. Por ahora los va a alojar su hija. No quieren que estén solos.

Luego de que los asaltantes escaparan, Benigno logr√≥ zafarse de las ataduras y cruz√≥ la calle para pedirle ayuda a su vecina. Con un hilo de voz alcanz√≥ a decirle por el portero el√©ctrico: ‚Äú¬†Eva, Eva, me robaron, me robaron, estoy lastimado‚ÄĚ, balbuce√≥. La mujer le se√Īal√≥ aClar√≠n: ‚ÄúSon una gente ejemplar‚ÄĚ. Y la anciana, como su nombre, concluy√≥: ‚Äú¬†Nos salvamos de milagro…. no nos hab√≠a llegado la hora‚ÄĚ.Fte.textual clar√≠n

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