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Regreso de CFK: El hiperpresidencialismo y la interna del PJ

600x0_662215Rodrigo Martínez РDirector Isonomía Consultores

 

El retorno de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner a sus funciones volvió, por un lado, a poner en relieve varios aspectos críticos del funcionamiento institucional de la Argentina y, por otro lado, disparó varias decisiones con consecuencias concretas en el ámbito de la política y la economía para el corto y el mediano plazo.

En un primer orden de cosas, el regreso de la Presidenta ha sido un cabal ejemplo del sesgo hiperpresidencial de la arquitectura institucional y la idiosincrasia pol√≠tica del pa√≠s. Durante los d√≠as de ausencia de la primera mandataria, el proceso de toma de decisiones dentro del Poder Ejecutivo y, en t√©rminos m√°s generales, el funcionamiento del sistema pol√≠tico en su conjunto se encontr√≥ paralizado, incapaz de establecer una agenda de discusi√≥n pol√≠tica luego de los resultados de las elecciones de octubre y del nuevo realineamiento de las voluntades electorales. As√≠, la discusi√≥n se centr√≥ √ļnicamente en la hipot√©tica inhabilidad moral del Vicepresidente para ejercer el cargo y la reproducci√≥n p√ļblica de las intrigas palaciegas del equipo ministerial que, por otra parte, provienen ya de largo tiempo atr√°s.

Los debates sobre los desafíos políticos y económicos del país de cara al recambio del 2015-2019 no quisieron o pudieron ser impulsados por oficialistas u opositores.

En este sentido, puede observarse que los temas que marcaron la agenda del √ļltimo mes luego de los comicios estuvieron signados por una decisi√≥n judicial de la Corte Suprema respecto a la Ley de Servicios de Comunicaci√≥n Audiovisual y por la discusi√≥n sobre el reordenamiento del Partido Justicialista en la Provincia de Buenos Aires (que, para colmo, careci√≥ de funcionamiento institucional relevante por m√°s de seis a√Īos). Esta realidad marca una de las principales debilidades y carencias del sistema democr√°tico en la Argentina.

En primer t√©rmino, no s√≥lo es dif√≠cil encontrar pol√≠ticas p√ļblicas sostenidas a lo largo del tiempo independientemente del color pol√≠tico de las administraciones, sino que tampoco es posible, encontrar una agenda de corto o mediano plazo que cruce a todo el sistema pol√≠tico al calor de la que puedan discutirse los principales desaf√≠os del pa√≠s; y, en segundo t√©rmino, la incapacidad de tener un cuerpo pol√≠tico y administrativo estatal capaz de tomar decisiones de gobierno, sin perjuicio de quien controle circunstancialmente el Poder Ejecutivo Nacional.

M√°s all√° de estas salvedades de orden estructural (y por ende esencialmente m√°s graves) es imposible soslayar el importante impacto de las decisiones tomadas por la Presidenta tras su retorno a la primera magistratura. El cambio de gabinete encierra una doble pregunta que siempre ha girado en torno a algunas de las decisiones m√°s ‚Äúinesperadas‚ÄĚ del kirchnerismo en sus diez a√Īos de poder: ¬Ņnos encontramos finalmente frente a un escenario de cambio pol√≠tico y econ√≥mico? ¬ŅCree el Gobierno Nacional que es conveniente realizar modificaciones en ambas esferas para conducir m√°s racional y ordenadamente el proceso pol√≠tico?

Al parecer la categoría de la respuesta a ambos interrogantes es la misma que habitualmente ha dado el kirchnerismo frente a estos dilemas: negativa.

Las decisiones tomadas por la Presidenta son muy similares (no en el contexto pero si en la l√≥gica de fondo) a las tomadas en la crisis del 2009 y en el triunfo electoral de 2011. Cristina Fern√°ndez de Kirchner ha decidido desdoblar el mensaje: para la opini√≥n p√ļblica general es el de promover la sensaci√≥n de haber tomado nota del cambio de clima pol√≠tico y econ√≥mico, mientras que para el ‚Äúc√≠rculo m√°s cerrado‚ÄĚ de la pol√≠tica y la econom√≠a es el de sostener el status quo.

A nuestro criterio, es justo decir que los anuncios realizados por el vocero presidencial tienen más relevancia desde lo político que desde lo económico.

Inclusive pese a la renuncia del Secretario Guillermo Moreno, es incuestionable que las decisiones tomadas por la Presidenta en el √°rea de la econom√≠a parecen encaminar el rumbo de la pol√≠tica econ√≥mica en la misma l√≠nea de los √ļltimos 6 a√Īos. Asimismo, los reemplazos y cambios de puesto demuestran que, en t√©rminos generales, el Gobierno Nacional no cuenta con la capacidad de poder atraer a profesionales de renombre y/o experiencia que puedan generar expectativas de cambio real en el rumbo de la pol√≠tica econ√≥mica y la confianza del sector privado sobre el rumbo del pa√≠s.

Estas decisiones son, en el mejor de los casos, un mensaje de que la situaci√≥n actual intentar√° contenerse de manera tal de evitar que se agraven las principales variables econ√≥micas. Es, por el contrario, muy dif√≠cil esperar que el nombramiento de Axel Kicillof, Carlos F√°brega o un funcionario de segunda l√≠nea en la Secretar√≠a de Comercio Interior (al menos, seg√ļn las hip√≥tesis que se manejan hasta ahora) puedan implicar un replanteo serio del manejo de la pol√≠tica fiscal, monetaria, comercial y econ√≥mica del pa√≠s. El interrogante m√°s complejo de analizar ser√° el rol que cumplir√° en el √°rea econ√≥mica el nuevo Jefe de Gabinete, Jorge Capitanich.

En este sentido, gran parte de las expectativas sobre la posible morigeraci√≥n y/o correcci√≥n de algunas l√≠neas del modelo econ√≥mico pasan por el margen de maniobrabilidad e influencia que la pol√≠tica le otorgue a Capitanich por sobre el ‚Äúnuevo‚ÄĚ equipo econ√≥mico.

En el aspecto pol√≠tico, el mensaje parece apuntar a la consolidaci√≥n de un delf√≠n presidencial que le permita poner un soporte de peso dentro de la estructura del peronismo. La elecci√≥n de Capitanich es un mensaje pol√≠tico de la Presidenta hacia dentro del peronismo como factor ordenador y de poder mirando hacia el futuro del debate de la sucesi√≥n presidencial. El interrogante central pasa por terminar de develar si el peronismo tomar√° al Gobernador de Chaco como un exponente kirchnerista con peso propio para condicionar la interna pol√≠tica o si le exigir√° m√°s temprano que tarde que declare su ‚Äúperonizaci√≥n‚ÄĚ.

Si efectivamente Capitanich termina asumiendo el desafío de ser el garante de la existencia de un candidato de raíz peronista dentro del kirchnerismo (que no necesariamente termine siendo él mismo), el PJ podría enfrentar el próximo turno electoral con, al menos, cuatro candidatos (Massa, Scioli, De la Sota y Capitanich) que deberán debatir si dirimen sus candidaturas en internas abiertas o se presentan por espacios distintos.

En caso de producirse este √ļltimo escenario, podr√≠a plantearse una situaci√≥n tan in√©dita como paradojal: si el peronismo no logra aglutinar todo su caudal electoral en una o dos alternativas electorales podr√≠a facilitar con muchas m√°s probabilidades el ingreso de alternativas no peronistas a la discusi√≥n electoral del 2015. Es, sin embargo, en este escenario de dispersi√≥n y potencial aumento de la posibilidad de una derrota del peronismo, que el kirchnerismo parecer√≠a aumentar su beneficio sosteniendo un caudal electoral propio importante (no licuado dentro del peronismo) y con una representaci√≥n parlamentaria que todav√≠a podr√≠a cumplir un rol fundamental en las futuras formaciones de coaliciones de un Congreso que se presentar√≠a muy fragmentado. As√≠, nuevamente en nuestra historia, parece que a la fracci√≥n del peronismo gobernante le conviene ‚Äúderrotar‚ÄĚ a su propio partido.