martes 21 de septiembre de 2021 🕒 14:23:35

LA MATANZA: La interna peronista del oficialismo se recalienta

Se trata de la batalla más grande de la contienda electoral bonaerense. Es el bastión que con más cantidad de soldados cuenta. En La Matanza es donde se ganan o se pierden las guerras. De un tiempo a esta parte, los enfrentamientos fueron tranquilos para el escuadrón balestrinista. El último gran susto se lo llevó el Jefe, el propio Alberto Balestrini, cuando en 1999 estuvo a punto de sucumbir ante la aliancista Lidia Pinky Satragno. En adelante, la cosa fue más sencilla. Sin ir más lejos, en las legislativas de junio de 2009 el oficialismo obtuvo más del 44 por ciento de los sufragios, sacándole una diferencia de 33 puntos a la segunda fuerza.

Pero el poder de Balestrini viene de más lejos. Vale recordar que en 2007 La Matanza fue el único de los grandes del Conurbano que no tuvo una lista colectora. La boleta que llevaba arriba a la actual Presidenta, a nivel local fue sólo para Espinoza. Y el responsable de ese logro fue el hoy convaleciente vicegobernador. La idea de Kirchner era bendecir a Jorge Ceballos, pero Balestrini se plantó y le comunicó al pingüino que si el hombre de Libres del Sur llevaba la colectora, él no acompañaría a Scioli en
la fórmula bonaerense. “Néstor tuvo que ceder”, recuerda un peronista ya retirado de la política activa.

“Todo muy lindo, pero ahora no está el hombre que toma las decisiones, el hombre que decía quiénes sí y quiénes no”, señala a La Tecla un preocupado balestrinista de la primera hora, dando a entender que la situación no es sencilla, y que más de uno “a veces intenta hacer su propio juego”. Varios son los peronistas (algunos se autodenominan así) que quieren llegar a la intendencia, kirchneristas y no kirchneristas. Aunque sólo haya lugar para uno solo, a la guerra piensan presentarse todos. La primera cita será el 14 de agosto. De esa batalla surgirá el nombre que irá por la gloria en octubre. ¿Quiénes son? ¿De dónde vienen? ¿Quién los apoya?

“Nuestro candidato, sin ninguna duda, es el actual intendente, Fernando Espinoza”, comenta a este medio el diputado nacional matancero Luis Cigogna, al tiempo que agrega que “lo mejor para La Matanza es que sea reelecto”. Y mientras critica en voz baja a quienes pretenden “subirse a la ola” en estos tiempos de bonanza, aclara que “Fernando toda-vía no ha hecho su lanzamiento”, aunque con esas intenciones se haya mostrado en actos llevados a cabo entre fines del año pasado y principios del corriente. Según relatan en el entorno del alcalde, la idea es no apurar los plazos y ver cómo se mueven los otros candidatos que “se dicen de Cristina”.

En ese grupo de “mirados de reojo” por la gente de Espinoza aparece el empresario de la carne y titular de la agrupación Bases Nacionales Peronistas, Ricardo Bruzzese, que, además de confirmar y reconfirmar que en agosto va por todo, pone en duda la candidatura de Espinoza. No lo dice él, pero es lo que sugieren sus muchachos. “Hay que ver si desde la Rosada recibe el apoyo que recibió en otros tiempos, se muestra bastante dubitativo en su accionar político”, remarca un robusto señor que, en caso de que el carnicero se alce con la victoria, casi con seguridad ocupará un cargo en el Ejecutivo. Y esto sería bastante factible, siempre y cuando las encuestas que manejan concuerden con la realidad: Espinoza, 32% de intención de voto y 60% de imagen negativa; Bruzzese, 28 % de intención de voto y 9% de imagen negativa.

Vale recordar que Ricardo Bruzzese hizo su aparición fuerte en el mundo de la política allá por 2009, cuando comentó al país que contaba con los guiños del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, y el ministro de Planificación, Julio De Vido. Si bien fue cauteloso, dijo algo así como que “ellos (por De Vido y Moreno) me pidieron que me ponga a trabajar en La Matanza, no sé si eso es o no es apoyo”, para más adelante, y ya sin rodeos, agregar que “cuenta con el aval de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner para llevar la boleta del Frente para la Victoria”.

Otro que quiere figurar en la nómina kirchnerista, y es apuntado, en este caso por los balestrinistas y los bruzzesistas, es el titular del grupo Pampa Sur, Miguel Saredi. Sus rivales se encargan, cada vez que pueden, de aclarar que es un hombre del campo que durante el conflicto “se cansó de decir barbaridades de la Presidenta”, y que “ni siquiera es matancero, viene de Trenque Lauquen”. Sin embargo, Saredi no se achica, y se refugia en su amiga y compañera María del Carmen Alarcón, que hace un par de años se volvió al kirchnerismo (luego de ser echada y recaer en el gobierno santafesino de Binner) y actualmente está al mando de la secretaría de Integración Nacional de la jefatura de Gabinete de la Nación.

Acompañado por el ex duhaldista del distrito y dirigente de la Unidad y Acción Peronista de La Matanza, Jorge Alacaraz, Saredi lanzó hace algunos días su precandidatura a la intendencia, haciendo un fuerte llamado a la unidad del peronismo “para consolidar el proyecto nacional que encabeza Cristina Fernández de Kirchner”. También dijo que su objetivo no es criticar a Espinoza, sino profundizar el cambio; y que la gente definirá el 14 de agosto si será él o no quien represente al peronismo matancero.

Aunque sin definiciones sectoriales -no blanquea si jugará con los disidentes o con los kirchneristas-, el sindicalista y diputado nacional por el FpV-PJ Juan Carlos Sluga también, al parecer, se perfila como candidato. Se esperaba que la semana pasada, en una gran movilización que partió desde Virrey Del Pino y San Justo, definiera si es o no postulante, pero el líder gremial sigue sin hacer el anuncio, y desde su entorno aseguran que el tema se definiría en cuestión de pocos días. En el evento estuvieron dos reconocidos duhaldistas del distrito, Marcelo D’Angelo y Andrea Aranda, que hace poco recompusieron su relación con el empresario inmobiliario y concejal Ricardo Maidana, quien sería uno de los precandidatos de Duhalde, que por cierto mide bastante bien en las encuestas.

Las batallas por el territorio de Alberto Balestrini darán qué hablar, sobre todo la que disputen el 14 de agosto aquellos que quieren a Cristina arriba el 28 de octubre. Serán más que en oportunidades anteriores, porque, justamente, falta Balestrini. La gente de Espinoza mira con recelo a los demás postulantes, aunque confían en lograr acuerdos con algunos de esos sectores. El precio será más costoso que en elecciones anteriores, y tendrán que ceder puestos importantes en la nómina de concejales. Los otros, escuchan ofertas y, mientras tanto, caminan los barrios intentando darse a conocer. Saben bien que “Espinoza no es Balestrini” y que no tienen nada que perder. Al contrario. A las guerras anteriores fueron desarmados. Esta vez van por mucho más. Y cada uno, con un padrino diferente. Fte.textual la tecla

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