lunes 14 de junio de 2021 🕒 21:17:20

OPINION: ¿Por qué tanta virulencia en la política Argentina?

Producido por nuestro columnista radial Jorge Zarate. En el SHOW DE LOS TRES CHIFLADOS, esa famosa serie televisiva norteamericana que durante décadas ha estado en el aire en nuestro país, en uno de sus capítulos mostraba una escena en la que se encontraban en la milicia, integrando una formación de soldados frente a un superior, quien pedía que de todos ellos diera un paso al frente  un valiente para realizar una misión riesgosa; en una maniobra no percibida por éste superior, todo el pelotón daba un paso atrás dejando un paso adelante a uno de los tres chiflados al frente y con la “honra” de realizar la mentada misión y él, lógicamente atónito y sin entender que pasaba, considerando que no había movido un solo músculo.
En nuestro país, los representantes de la cadena de valor rural, a través de su historia,  han caminado por senderos distintos hasta que la administración del matrimonio Kirchner comenzó una serie de estrategias en las que “el campo” (uniendo en un mismo escalón sin distingos aquel pequeño productor que inicia su jornada a hora temprana sin tomarse feriados, con aquel otro terrateniente o que poseyendo intereses en el sector conoce su posesión apenas en un mapa) se reunió en la Mesa de Enlace, formando un frente de reclamo con una solidez no conocida anteriormente, en donde el gobierno ha ido brindando elementos de los reclamados, pero identificando en su plano comunicacional a este sector como únicamente defensores de sus intereses particulares y que sus actitudes son estrictamente desestabilizadoras al orden institucional.
He aquí un grupo de enemigos de la institucionalidad del país.
En la reunión que el Congreso Nacional mantuvieron los Senadores el pasado 24 de Febrero, iniciada con quórum pero que una vez que el Frente para la Victoria obtuvo la aprobación de sus temas de interés,  abandonó la sesión dejando impedida a la misma, precisamente porque con esta ausencia no se alcanzaba el quórum dejando, consecuentemente, sin posibilidades de continuar con lo acordado, que preveía la composición de las diversas comisiones. Esto hizo que la oposición, en su diversidad de orígenes e intereses, se abroquelara en un frente sólido que definió las cosas en su posterior sesión del 3 de marzo, pero en condiciones aún menos ventajosas para el oficialismo si se compara con lo que hubiera obtenido de no haber actuado burlándose de lo acordado en la cámara en su sesión anterior.
Asimismo, Mercedes Marcó Del Pont, presidente del Banco Central de la República Argentina designada para terminar el mandato del saliente Martín Redrado que no había sido cuestionada ni por su idoneidad y antecedentes personales, mereció la reprobación de su pliego por parte del Senado, por haber transferido  Reservas al Tesoro Nacional, sin el necesario respaldo de la aprobación y publicidad de la norma que así lo disponía.
He aquí otro grupo de enemigos que solo se preocupan por dificultar la gestión de gobierno de Cristina Kirchner.
Aquí tiene lugar, entonces, al anterior comentario sobre el paso de comedia de los Tres Chiflados: ¿no le sucederá a quienes se vayan convirtiendo en enemigos del gobierno lo que le ocurrió a aquel soldado que quedó al frente de la “honrosa misión” no por mérito propio (para merecer en este caso la “distinción” de desestabilizador) sino por habilidad estratégica del oficialismo, que vislumbra un porvenir de grandes dificultades y la mejor forma de salvar la ropa es sostener que es por culpa de todos los que obstaculizan y no por incapacidad propia?

En este orden, la presencia argentina en el exterior da pie a la especulación planteada en estas líneas, que desde ningún punto de vista pretende ser desestabilizadora sino a lo sumo brindar una mirada que permita entender algo de nuestra compleja realidad institucional, y se trata de observar la oportuna asistencia que ha realizado nuestro país para aliviar el sufrimiento de los pueblos de Haití y de Chile luego de sendos desastres naturales, comparado con el reclamo de asistencia que aún siguen realizando damnificados por el alud de Tartagal en Salta.
La Comunidad Internacional aprecia estos gestos de un gobierno democrático.
El veto que realizara la presidente Cristina Fernández a la Ley de glaciares –que impedía realizar prospecciones mineras-, que mantiene coherencia con la pasividad que en la materia se tiene pese a que pueblos de varias regiones de nuestro país se manifiestan, en principio por el deterioro de las condiciones de vida, devenidas por la acción contaminante de las empresas mineras y además por la escasa significación de las regalías que aportan a los territorios que quedan desposeídos de las riquezas naturales. Poderosas empresas extranjeras para las cuales el Gobierno Nacional tiene una buena imagen.
El traslado de Reservas al Tesoro Nacional se ha realizado con el objeto de pagar Deuda Externa sin analizar –lo que se sostiene desde el Congreso Nacional- si es legítima o responde a los llamados “Fondos Buitre”. Acreedores externos ven con buenos ojos al gobierno nacional.
Haciendo una mirada rápida sobre lo relatado, nos encontramos con una situación interna de “oposición permanente y desestabilizante” y una mirada externa desde Estados o Privados que ven con beneplácito su comportamiento.
Ojalá que todo esto no sea el preludio de lo que no hace mucho tiempo ha ocurrido en nuestra América Profunda… en la HONDURA de nuestra América.

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