Publicación: 13/11/2017

LOS FONDOS FEDERALES QUE RECIBIRÁN LAS PROVINCIAS NO ESTA CERRADA LA GOBERNADORA VIDAL DEBERÁ ESPERAR PARA FESTEJAR

La disputa por los recursos federales que recibirán las provincias no está cerrada. La negociación impulsada por el gobierno nacional y que tiene a Buenos Aires como actor central, deberá al menos aguardar hasta el jueves para conocer si tendrá el final feliz que aguarda María Eugenia Vidal.

Lo que se está discutiendo es nada menos que recursos. La Provincia, que viene sufriendo una notoria discriminación por el congelamiento del Fondo del Conurbano desde 1996 en 650 millones de pesos, aspira a recuperar en parte fondos que la ayuden a salir de una postración que exhibe su rostro más cruel en las penurias que afronta el Conurbano.

El esquema que hoy firmaría sin chistar el gobierno bonaerense implicaría unos 20 mil millones de pesos adicionales en 2018 -que con lo que ya percibe por coparticipación se irá a 40 mil millones-, que se transformarían en 65 mil millones en 2019. A partir de ese año, la suma se ajustaría por inflación.

Todavía falta el acuerdo del resto de los gobernadores que siempre ven con recelo a Buenos Aires. Es cierto que ninguna provincia perderá con el reparto que plantea la Nación a través de la modificación de la ley de Ganancias que incorpora recursos a la masa coparticipable para que Buenos Aires reciba más. Tan cierto como que varios de los mandatarios que tienen que estampar la firma se empezaron a desayunar por los medios de comunicación de los números finos que significará para el principal estado del país el nuevo esquema de reparto.

Lo cierto es que, más allá de la negociación por el nuevo pacto fiscal, Mauricio Macri y Vidal habían resuelto avanzar en un acuerdo bilateral. El proyecto de Presupuesto 2018 que seguramente se aprobará el martes en la Legislatura, es por demás revelador: allí aparecen, en concepto de aportes del Tesoro nacional a la Provincia, 37 mil millones de pesos.

“El nuevo esquema de reparto otorgaría certezas no sólo a Vidal, sino a cualquier gobernador que la suceda más allá de su signo político”

Son, en realidad, la primera etapa del acuerdo para restituirle fondos a la Provincia que Macri pretende que certifiquen el resto de los mandatarios. Pero haya o no nuevo pacto fiscal, Vidal recibirá esa suma producto de su propio cierre con el gobierno central. En la Legislatura ya bromean con esa partida a la que bautizaron el “Fondo Mariú”.

Ese cierre para nada invalida la negociación aún sin resolver. Una cosa es el acuerdo político que pueda prosperar en función de la buena voluntad de la partes. Otra muy diferente es que lo que le corresponde a la Provincia deje de depender de la buena sintonía política para pasar a ser un derecho adquirido con fuerza de ley ya no sólo para el gobernador de turno sino para todos los bonaerenses.

Ese nuevo esquema de reparto otorgaría certezas no sólo a Vidal, sino a cualquier gobernador que la suceda más allá de su signo político. Sólo si se firma ese acuerdo la gobernadora retirará la demanda que inició ante la Corte nacional en la que perseguía un resarcimiento de cerca de 400 mil millones de pesos.

El debate también tiene su lectura política. La mandataria de Cambiemos se apresta a colocarse una cucarda: ser la dirigente que recuperó fondos largamente reclamados por la Provincia.

Se trata de una plataforma envidiable para 2019. Es altamente probable que ese año Vidal esté embarcada en su proyecto reeleccionista. Será, además, el año en que la actual mandataria dispondrá de 25 mil millones de pesos extra, si se termina por confirmar el pacto fiscal, para arrasar con obra pública en plena etapa preelectoral.

El Conurbano es la obsesión. Allí estará destinada la mayoría de los esfuerzos oficiales. Cambiemos tomó nota de los resultados electorales de octubre y, si bien fue derrotado en varias comunas del sur y el oeste del Gran Buenos Aires, logró achicar la brecha con el peronismo.

Los esfuerzos estarán centrados en horadar ese núcleo duro. En el PRO han puesto en la mira a varias comunas que consideran “recuperables”. Avellaneda, Escobar, Hurlingham e Ituzaingó aparecen, por caso, en el radar de Vidal y su equipo.

La trascendencia de lo que se discute llevó a un cómodo segundo plano el tratamiento del Presupuesto 2018 en la Legislatura donde Cambiemos aparece con el camino despejado para coronar con éxito la empresa de darle a la mandataria esa herramienta clave de gestión.

“No hay en la oposición ánimo para no levantar la mano”, grafican en el oficialismo. Es probable que sólo La Cámpora y algunos legisladores cercanos al matancero Fernando Espinoza, terminen transformándose en el único núcleo refractario al proyecto oficial.

Varios intendentes peronistas olfatearon el clima político post electoral. Rechazaron sumarse a la embestida kirchnerista para que Vidal sostuviera el Fondo de Infraestructura Municipal para el año próximo que le asegura a las comunas fondos frescos para hacer obras. Prefirieron una paritaria con los ministros bonaerenses: se aseguraron emprendimientos para sus distritos y liberaron manos para la sanción del Presupuesto.

Sergio Massa también se sumó a ese esquema que terminó aislando a los sectores ultra K. Se reunió con Vidal, abrochó inversiones para los distritos donde gobiernan dirigentes de su confianza y algunos espacios de poder. Por caso su cuñado, Sebastián Galmarini, desembarcará en el directorio del Banco Provincia.

“El apoyo va a ser mayoritario, no más de 14 votos en contra en Diputados”, prometen envalentonados en Cambiemos. El resultado de la votación puede ser determinante para otras cuestiones: una de ellas, el reparto de espacios de poder en la Legislatura de los que Massa y sectores del PJ no se quieren quedar afuera.Fte. El Dia.

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